Los seguidores del cine boliviano cruzamos los dedos cada vez que nos enteramos que una nueva película nacional va a ser estrenada. No es para menos. Con todo el esfuerzo que significa hacerla y la expectativa que se crea en un público ávido de verse en la pantalla grande, hay que admitir que han sido más las decepciones que las alegrías. Sin embargo, en los últimos años ha habido gratas sorpresas, sobre todo de nuevos realizadores, que reflejan nuestras historias con una mirada fresca, apelando a más ángulos de la ficción, con sentido del humor y exponiendo sus cuestionamientos con buen sentido estético y formal. En general, el guión y la dirección de actores siguen siendo nuestras mayores flaquezas a la hora de plantear un rodaje. Muchas buenas historias se diluyen en textos sin eje narrativo claramente sustentado y sin un trabajo incisivo en la dirección actoral.Sigue leyendo «Si el río suena…»
Matineé, tanda y noche
Hey, milennials, cuando su madre les dice que ya están aburridas de pedirles que recojan su ropa del piso “matineé, tanda y noche” ustedes no tienen idea de qué es eso, ¿cierto? Pues anoten, eran los nombres de las funciones que las salas de cine ofrecían hace unas cuantas décadas. Matineé a las 14:30, tanda a las 19:00 y noche a las 21:30.
Sepan también que hubo un tiempo en que el cine fue un espacio de entretenimiento popular y accesible para la mayoría de la gente. Las salas se creaban en los barrios de las ciudades y los precios de las entradas eran tan bajos que de sólo recordarlos provoca disnea suspirosa. No había candy bar y, lo mejor, las películas se exhibían en su idioma original (¡aplausos!).Sigue leyendo «Matineé, tanda y noche»