El carisma de Darín

De ascendencia italiana y libanesa, este argentino es probablemente uno de los actores más queridos en el mundo latino. Está en lo del arte desde siempre, ha comido, bebido y respirado el oficio casi toda su vida. A los 10 años debutó en el teatro junto a sus padres, también actores y hasta ahora ha participado en al menos una decena de obras teatrales y cincuenta películas, además de muchas series y telenovelas.

Siempre activo, es famoso también en Twitter, donde destaca sobre todo por ayudar a quienes le piden difundir mensajes de solidaridad. Su cuenta @BombitaDarin, tiene más de 318.000 seguidores y se dedica básicamente a retuitear sobre personas desaparecidas, perros abandonados, campañas de solidaridad y su propio trabajo como actor. Sigue leyendo

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Matineé, tanda y noche

Hey, milennials, cuando su madre les dice que ya están aburridas de pedirles que recojan su ropa del piso “matineé, tanda y noche” ustedes no tienen idea de qué es eso, ¿cierto? Pues anoten, eran los nombres de las funciones que las salas de cine ofrecían hace unas cuantas décadas. Matineé a las 14:30, tanda a las 19:00 y noche a las 21:30.

Sepan también que hubo un tiempo en que el cine fue un espacio de entretenimiento popular y accesible para la mayoría de la gente. Las salas se creaban en los barrios de las ciudades y los precios de las entradas eran tan bajos que de sólo recordarlos provoca disnea suspirosa. No había candy bar y, lo mejor, las películas se exhibían en su idioma original (¡aplausos!).

Continuamos con la nostalgia del 68 y es que la lista de producciones vitales de ese año es muy nutrida, por eso se hizo difícil seleccionar solamente éstas:

  1. Mina Alaska (Jorge Ruiz) Bolivia. Esta película fue hecha con material grabado varios años antes y que se creía desaparecido. Ruiz rodó escenas nuevas para completar la trama, creando una historia de aventura y suspenso que recorre buena parte del país. El maestro Alberto Villalpando se hizo cargo de la música.
  2. El color de la granada (Sergéi Parajánov) Unión Soviética. Parajánov fue un cineasta rebelde y subversivo, cuyas obras fueron censuradas por las autoridades soviéticas. A partir de extractos de poemas del protagonista, Sayat Nova, el director recarga cada escena con simbolismos y elementos surrealistas. Un recorrido por la vida del poeta armenio rebelde y la belleza de la cultura caucásica.
  3. Te amo, te amo (Alain Resnais) Una gema del cine experimental y, además francés. Un viaje a través del laberinto del tiempo, como parte de un experimento científico, que se complica y deriva en regresiones y recuerdos fragmentados.
  4. Lucía (Humberto Solás) Cuba. En palabras de su propio realizador “Lucía es una película que transcurre en tres períodos; 1895, durante la guerra de la Independencia; 1933, la guerra y el “triunfo” contra Machado y 196…, con la verdadera revolución cubana. Se enmarca en un momento en que para nosotros lo fundamental era la búsqueda de nuestras raíces.” Esta obra se proyectó nuevamente en la sección de clásicos del Festival de Cannes 2018. Un merecido homenaje a Solás, el cubano que estuvo en Bolivia hace más de 20 años, para dictar un taller de dramaturgia en Yungas.
  5. Isadora (Karel Reisz) Reino Unido. Es la biografía de la bailarina y coreógrafa Isadora Duncan, cuyo estilo único y alejado de los clásicos patrones logró cambiar el concepto que se tenía sobre el ballet clásico, por lo que es considerada como precursora de la danza moderna.
  6. La batalla de Argel (Gillo Pontecorvo) Italia. Rodada en 1966, pero premiada internacionalmente el 68 y con música de Ennio Morricone, esta película trata sobre la guerra independentista de Argel para librarse de Francia. El protagonista, un ladronzuelo de las calles, observa una ejecución en la cárcel, lo que desencadena su fuga y posterior alistamiento en el Frente de Liberación Nacional.
  7. El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner) EE.UU. Con protagonistas como Roddy McDowall y Charlton Heston, ésta es la obra sobre la cual se han hecho tantas y variopintas versiones posteriores. Este clásico de la ciencia ficción trasciende todos los tiempos, por sus planteamientos sobre el ser humano. Está ambientada en el futuro (1974) y parte de la accidentada llegada de unos astronautas a un planeta gobernado por simios de inteligencia superior, que esclavizan a humanos que no pueden hablar.
  8. Las sandalias del pescador (Michael Anderson) EE.UU. Con la actuación de Anthony Quinn, Vittorio de Sica y Laurence Olivier, entre otros grandes nombres, la película se basa en el bestseller del mismo nombre, escrito por Morris West. Cuenta la historia de un cura ucraniano, que sale de la prisión en Siberia para ir al Vaticano, donde es nombrado Cardenal.
  9. Bonnie and Clyde (Arthur Penn) EE.U. Ambientada en los años 30, dicen que podría ser la primera película del cine moderno de este país. Creo que es una de las fuentes de inspiración de Tarantino, pues como él, explota la violencia extrema como recurso para cambiar el sistema. Es la historia de una joven pareja de delincuentes, enamorados y asesinos, antihéroes que roban bancos y matan policías, esos en los que nadie creía, ni antes, ni ahora.
  10. La noche de los muertos vivientes (George A. Romero) Estados Unidos. Una cinta de bajo presupuesto, que se considera entre las mejores de ese año en los EE.UU. Podría decirse que es el film arquetípico de las películas de zombies, pues con ella nació el subgénero del terror dedicado a estos horripilantes resucitados comedores de carne.
  11. Érase una vez en el oeste (Sergio Leone) Italia. Obra insignia del spaghetti western que relata la trama alrededor de la matanza de una familia entera, en una zona alejada y desértica en el oeste de los EEUU. Crimen, traiciones e intereses corporativos son los ingredientes de esta magnífica película.
  12. Ufa con el sexo (Rodolfo Kuhn) Argentina. Probablemente poco conocida, pero importante porque, entre otras cosas, nunca se proyectó en su país de origen, fue prohibida bajo el pretexto de ser inmoral. Relata el enamoramiento de un chico “bien” con una prostituta. Una mirada crítica a temas sexuales, hecha de forma poco ortodoxa para su época.

Esta página se publica también en la revista Rascacielos.

Cosecha 68, clásicos entre los clásicos

1968, del calendario gregoriano, fue de revoluciones, el año de los cambios profundos en la cultura occidental. Factores trascendentales para distintos países, como los movimientos por los derechos civiles, las protestas contra la guerra de Vietnam, el asesinato de Martin Luther King, la “primavera de Praga” y la represión al Consejo Nacional de Huelga, conocida como la matanza de la plaza de Tlatelolco, en México, cuando se realizaban los Juegos Olímpicos, son algunos de los hitos que marcaron un antes y un después, tanto para los escenarios políticos, sociales, económicos y, por supuesto, culturales.

Si tuviésemos que encontrar un eje narrativo a lo vivido entonces podría decirse que está vinculado a los movimientos sociales, en el sentido noble del término, que brotaron desde diferentes sectores, sobre todo estudiantiles, clamando por mayor justicia y en contra del autoritarismo.

La cartelera de hoy es una selección –muy breve- de películas estrenadas en 1968, una época en la que el cine era aún un trabajo casi hecho a mano, con recursos exclusivamente analógicos, sin el despliegue de los efectos especiales digitales y en el cual la historia era sustentada por los personajes, la actuación y una buena banda sonora. Ese año nacieron joyas cinematográficas que entraron a la historia como pioneras en lo suyo, piedras fundamentales que han sido la guía e influencia de muchos cineastas, hasta la actualidad. 1968 fue, sin duda, un gran año para el mundo.

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¿Todos los atletas se drogan?

“Todos los atletas se drogan”. Es una de las primeras frases que golpean al ver este tremendo documental, Ícaro (Brian Fogel, Estados Unidos 2017) Y la dice nada menos que Don Catlin, cabeza de la agencia antidopaje estadounidense. El documental, que ha ganado un premio Oscar, el primero en llegar a manos de Netflix, relata una historia muy adecuada para guión de una historia de James Bond, a partir del desencanto del director, ciclista aficionado, que descubre el lado oscuro de su deporte favorito. Lo que comienza como un registro para que Fogel pruebe en sí mismo sustancias prohibidas, con el objetivo de burlar los controles antidopaje, se convierte en una serie de descubrimientos completamente escandalosos que involucran no solamente a los atletas, sino a los organismos de control y al mismísimo gobierno ruso, a partir de la confesión de un personaje único, el doctor Grigori Rodchenkov, ex director de la Agencia Rusa de Antidopaje (RUSADA, por sus siglas en inglés).

“Me di cuenta que el beneficio último del dopaje, que pasa desapercibido, no va para el atleta, sino que para las federaciones y los Gobiernos.” (Brian Fogel, en una entrevista con culto.latercera.com.)

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Esta larga noche bien corta está

Larga noche de museos. Ya van 12 años y como siempre, hubo de todo y más, desde alguien que pensó que ser parte de esa velada era ir a comer pizza y luego a escuchar música en vivo a un café cerca de casa, hasta esas familias que, pertrechadas de abrigos y bufandas, salieron todos, incluidos bebés en carritos y abuelas con bastón a recorrer las calles paceñas, con una alegría que da gusto.

Leí que fueron 182 espacios los que programaron actividades para la noche del 19 de mayo en varias zonas de la ciudad, además de Viacha y El Alto. Solamente en Sopocachi eran 34 (¡34!). Se difundió información de varios circuitos zonales para que la gente pudiera organizar su salida. La Paz Bus ofreció una ruta especial a precio reducido. Mi Teleférico bajó sus tarifas, instaló exposiciones en varias estaciones e inauguró el Museo Putu Putu, ahora dispuesto, indefinidamente, a lo largo de toda la línea blanca. Hubo, incluso, veredas con códigos QR impresos en el piso, que te guiaban al espacio cultural más cercano.

Hubo tanto que la noche resultó breve. Hice una pequeña maratón entre las 7:00 y las 12:00. Calculo que vi unas ocho a 10 actividades, medio apurada, entre Sopocachi, San Jorge y Calacoto. Sé que me perdí actividades estupendas. Quedé agotada, pero quería más. Queremos más, no solamente largas noches de museos que quedan cortas; queremos festivales, gastronomía, conciertos, danza, teatro, cine, todo en la calle. Ahí, donde salimos a reunirnos para protestar, ahí mismo es donde queremos reencontrarnos y celebrar.

¿Qué tiene la larga noche de museos que cada vez nos convoca a salir con más ganas? ¿Usted haría filas de 30 minutos para conocer un museo o presenciar una exposición gastronómica?  Normalmente no, pero en la magia de la larga noche, la ciudad se baña en un ambiente de calidez y fraternidad, de buen humor, de paciencia para hacer largas filas, sólo por ver ¡una exhibición artística! Caminamos, subimos, bajamos y nos empapamos de convivencia y de reconciliación con nuestra ciudad. ¡Oh, es eso! Somos gente buena, con deseos de compartir, de disfrutar nuestra ciudad, de demostrarnos a nosotros mismos que sabemos ser felices pese a las vicisitudes diarias. Salimos a reconciliarnos con esas calles que de lunes a viernes son hostiles, trancadas, difíciles. Donde nos bocinean, nos insultan y nos dicen “vuélvase mañana”. Esa ciudad donde nos ahogan con el humo de los camiones que invaden el barrio, donde nos suben las tarifas y nos bajan los sueldos.

Tenemos hambre y sed de arte. Y tiene que ser en la calle porque las calles son nuestras, porque de ahí somos y ahí vamos a celebrar que estamos, que nos tenemos.

El desarrollo cultural promueve sociedades más pacíficas, menos conflictivas, más solidarias, menos egoístas. Más claro que agua de vertiente.

Este artículo se ha publicado en la revista Rascacielos del periódico Página Siete.

 

El toque mágico de la Palma de Oro

Probablemente el Festival de Cannes sea el evento mayor del cine mundial, el exponente que mejor dosifica el glamour, la participación de los medios, el cine de autor, el mensaje político y la calidad de las películas que selecciona. Su premio principal, la Palma de Oro, es el sueño de todo cineasta, aunque tiene también otros galardones, llamados el Gran Premio y el Premio del Jurado. Me animo a asegurar que ver las premiadas de Cannes, en cualquier categoría, es una idea que casi siempre será gratificante.

manbikikazokuEste año, la versión N° 71 del festival ha galardonado con el premio mayor al japonés Kore-eda, por Shoplifters, mientras BlacKkKlansman, de Spike Lee, logró llevarse el Premio Especial del Jurado y Jean-Luc Godard se hizo de la Palma de Oro Especial, con Le Livre D’Image.

Aparte del palmarés, es menester anotar el título de la película que ha inaugurado la competencia, pues hay que verla. Se trata de Todos lo saben, del ya premiado Asghar Farhadi (Irán). Esta película ha sido rodada íntegramente en español y ha unido en la pantalla a Ricardo Darín, Penélope Cruz y Javier Bardem. Sobra decir que todos estos nombres juntos provocan una elevada expectativa, así que, ya saben. 

Mientras esperamos que lo mejor de Cannes llegue a nuestas salas, repasemos a 10 ganadoras de revisión obligada de los últimos años.

  1. La clase. Laurent Cantet (Francia). Es la historia de François, un maestro de secundaria en un barrio periférico de París, con estudiantes adolescentes, conflictivos, de orígenes y culturas diversas. François y sus colegas deben juntar todas sus fuerzas para educar a jóvenes cuyas vidas han sido apropiadas por el desánimo.
  2. La cinta blanca. Michael Haneke (Alemania). Una joya fílmica, grabada a color y posteriormente convertida a negro y blanco, refleja los extremos de la perversidad humana a través de esta narración, ambientada poco antes del inicio de la primera guerra mundial. Una historia a partir de una serie de sucesos extraños que el director utiliza para reflexionar sobre el origen del nazismo.
  3. El Tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas. Apichatpong Weerasethakul (Tailandia). Tan hipnótica como inclasificable, narra el periplo del tío Boonmee que, al descubrir que sufre una enfermedad en los riñones decide volver a su lugar de origen, dando lugar a un viaje plagado de apariciones reales y oníricas.
  4. El árbol de la vida (*) Terrence Malick. (Estados Unidos). Aquí no hay historia, en el sentido clásico del término, así que no hay que esforzarse ni por contarla, ni por entenderla. Es un poema visual que inunda la pantalla con emoción y sensaciones, gracias a la dupla genial que logra Malick con la fotografía del mexicano Emmanuel Lubezki (La jaula de las locas, Y tu mamá también, Gravedad, Birdman, El renacido y mucho más), así que para disfrutarla lo mejor es acomodarse y sentir, sin racionalizar.
  5. Amor. Michael Haneke (Austria). Anne y Georges son una pareja de octogenarios, ex maestros de música clásica. Viven una jubilación aparentemente tranquila en París, unidos por un sentimiento que pervive a través del tiempo. Un día, Anne sufre un infarto y la vida de ambos cambia de un modo para el cual no se han preparado, pero que enfrentarán con lo único que tienen, el amor del uno por el otro. Un retrato de la soledad que llega con la vejez.
  6. La vida de Adèle. Abdellatif Kechiche (Francia, Bélgica, España). Ésta es la historia de amor de dos muchachas que se descubren a través del deseo. Adele es una joven adolescente que da por hecho que le gustan los chicos, hasta que conoce a Emma, una impetuosa joven que se lleva el mundo por delante y que provocará que Adele descubra quién es en realidad. Una historia preciosa, con actuaciones de alto vuelo.
  7. Sueño de invierno. Nuri Bilge Ceylan (Turquía). Una extensa reflexión sobre la vida, a partir de tres personajes. El protagonista, un actor retirado, dueño de un hotel campestre en la estepa turca, su joven esposa y la hermana de aquél, con las cuales tiene una relación que se deteriora día con día, a medida que el invierno se acerca. Una película que depende casi exclusivamente de su guión y actores, con escasas locaciones y ningún efecto especial. Me animaría a decir que casi no hay banda sonora. Una historia que para algunos podría ser aburrida, pero que en mi opinión bien vale sus tres horas y media de duración.
  8. Dheepan (*). Jacques Audiard (Francia). Dheepan escapa de la guerra civil en Sri Lanka junto a dos desconocidas, una mujer y una niña huérfana. Los tres dicen que son familia y piden asilo en Francia, donde deben aprender a sobrevivir sin conocerse entre ellos, sin entender el idioma y la cultura, en un barrio marginal, asolado por la delincuencia. Una historia de coraje, en la que tanto la nobleza de espíritu como la falta de escrúpulos son actitudes que valen para salir adelante.
  9. Yo, Daniel Blake (*). Ken Loach (Reino Unido). Daniel Blake es un carpintero que ha tenido que dejar de trabajar debido a problemas cardiacos. La pensión que recibe es insuficiente y se ve obligado a pedir ayuda en la asistencia social. Por si fuera poco, se hace cargo de una familia que llega al vecindario. Daniel es fuerte de espíritu, hábil para arreglar cosas, solidario y disciplinado, pero todo eso parece ser muy poco cuando tiene que enfrentarse a una burocracia sin corazón.
  10. The Square. Ruben Östlund (Suecia). En la moderna Estocolmo, al curador de un museo de arte contemporáneo, un hombre guapo y acostumbrado a los placeres de una vida acomodada, le roban su teléfono celular. Este hecho desencadena la trama que es, en realidad, un cuestionamiento a la existencia del ser urbano, contemporáneo, europeo, blanco, famoso, rico y “feliz”.

(*) Disponibles en Netflix

Esta página se publica también en la Revista Rascacielos.

 

La mirada latina

#DíasDeCine. Hace poco leí que Estados Unidos es el tercer país que más películas produce en el mundo, después de India y Nigeria. El documento también decía que son seis corporaciones de Hollywood, conocidas como majors, las que deciden qué películas producir, cuáles exhibir y dónde. Estas mismas compañías se llevan más del 80% de los ingresos generados por la taquilla en Norte América (EEUU y Canadá) y algo similar, quizá más del 50%, sucede con las ganancias de ventas en el resto del mundo.

Según la Revista Icónica, en India los cines son de una sola sala y mantienen los precios de las entradas a precios accesibles; además, las historias se hacen en las lenguas de las regiones en que se exhiben. En Nigeria, la industria cinematográfica es la que más funcionarios tiene en su país, después del gobierno. Sus películas son rápidas, de bajo coste y se distribuyen sobre todo en DVD o VOD (video on demand). Para los interesados, hay varias en Netflix.

La industria cinematográfica de EEUU domina desde hace mucho el mercado mundial, lo cual no se debe necesariamente a su calidad de contenidos, sino más bien al poder irrefutable que ha desarrollado para copar los mercados. Y es que aquí una de las palabras clave es distribución. Es como cualquier otro producto. Son innumerables los ejemplos de marcas de apreciable valor, que no logran crecer en ventas porque hay competidores que se enfocan en trabajar el mercadeo y la distribución antes que la sustancia misma. En este punto es fácil recordar marcas de chocolates, licores, ropa y cosméticos, por citar algunos, cuyos productos están en todos los estantes de todos los comercios. Tienen copados los circuitos de distribución y como están a la mano, los compramos, pues no tenemos tiempo para buscar otros mejores, que nos gustan más, pero son un poco más difíciles de conseguir sea por falta de puntos de venta, publicidad y capacidad competitiva, como el precio de venta. Están, además todos los cambios que ha generado, no solamente en nuestros hábitos, sino en la forma en que se puede explotar ahora la producción audiovisual, la llamada televisión a la carta o VOD, de proveedores como Hulu o Netflix. Ese es otro tema del cual podemos conversar más adelante.

Este ejemplo prosaico, pero ilustrativo, nos conduce a la cartelera de hoy. La propuesta es saborear cine con otra sazón y otra mirada; descubrir películas importantes y menos famosas, un desafío a salir de nuestra zona de confort, que será gratamente compensado con hallazgos insospechados.

La mirada latina

Guarden esta cartelera, es una selección de películas de ficción galardonadas como mejor película, el año pasado en festivales y premios de países hispanoamericanos.La mirada latina

  1. Festival Internacional de cine de Cartagena (FICCI). Viejo Calavera (Kiro Russo) Bolivia.
  2. Festival de Cine de Lima. La familia (Gustavo Rondón Córdova) Venezuela.
  3. Festival Internacional de Mar del Plata. Duty (Annemarie Jacir) Palestina.
  4. Festival Internacional Pachamama Cinema de Fronteira. Histórias que nosso cinema (não) contava (Fernanda Pessoa) Brasil.
  5. Festival de La Habana. Alanis (Anahí Berneri) Argentina.
  6. Festival de San Sebastián. The Disaster Artist (James Franco) EEUU.
  7. Festival de Sitges. España. Jupiter’s Moon (Kornél Mundruczó) Hungría.
  8. Festival de Valladolid – Seminci. The Nile Hilton Incident (Tarik Saleh) Suecia.
  9. Premios Platino. Verano 1993 (Carla Simón) España.
  10. Premios Ariel. La 4ª compañía (Amir Galván Cervera, Mitzi Vanessa Arreola) México.
  11. Premios Sur. La luz incidente (Ariel Rotter) Argentina.
  12. Premios Macondo. Pariente (Iván Gaona) Colombia.
  13. Premios Feroz. Verano 1993 (Carla Simón) España y La Llamada (Javier Ambrossi, Javier Calvo) España.
  14. Premios Fénix. Una mujer fantástica (Sebastián Lelio) Chile.
  15. Premios Gaudí. Tierra firme (Carlos Marques-Marcet) y Verano 1993 (Carla Simón) España.
  16. Premios Goya. La Librería (Isabel Coixet)
  17.  España.

Párrafo aparte merece Zama, de la gran Lucrecia Martel (Argentina), que no se ha llevado premios a mejor película, aunque sí a mejor dirección y otras menciones especiales. Martel es una directora imprescindible de nuestro tiempo. Baste leer a Guy Lodge de Variety, cuando sobre Zama dice: “Desconcertante y embriagadora a partes iguales (…) Homenajea a la obra de Di Benedetto en términos estrictamente cinematográficos y logrando un efecto formal hipnótico.”

zama horiz

Esta página se publica también en la revista Rascacielos del periódico Página Siete.