#66SSIFF: palmarés y recomendaciones de #DíasDeCine

SanSebastian 2018Durante la semana pasada, si pasabas por el País Vasco, por 7,9 euros podrías comprar tu entrada y ver alguna de las decenas de proyecciones que el festival de Donostia ofreció a sus privilegiados visitantes. Este 29 de septiembre concluyó la versión N° 66 y estos son los títulos ganadores de la Sección Oficial:

  • Entre dos aguas, Isaki Lacuesta (España) – Concha de oro a la mejor película
  • Alpha, the right to kill, Brillante Mendoza (Filipinas) – Premio especial del jurado
  • Rojo, Benjamín Naishtat (Argentina, Bélgica, Brasil, Alemania, Francia, Suiza) – Concha de plata al mejor director, Darío Grandinetti (Argentina) – Concha de plata al mejor actor, Pedro Sotero – Premio del jurado a la mejor cinematografía
  • Blind Spot, Pia Tjelta (Noruega) – Concha de plata a la mejor actriz
  • Rojo, 
  • Premio del jurado al mejor guión: ex-aequo Paul Laverty por Yuli (España, Cuba, Reino Unido, Alemania) y Jean-Claude Carrière y Louis Garrel por L’homme fidèle

En las listas estuvo luciéndose Sirena, nuevo film boliviano, de Carlos Piñeiro, con guion de Juan Pablo Piñeiro y Diego Loayza, seleccionada para la sección Cine en Construcción, junto a otras 5 películas, entre un total de 181. Piñeiro (La Paz, 1986) es el autor de cortometrajes como Plato paceño (2013) y Amazonas (2015). En Sirena cuenta la búsqueda y rescate del cadáver de un ingeniero en una isla del Lago Titicaca.

El jurado de la sección oficial estuvo presidido por el director Alexander Payne (Entre copas, Nebraska, Downsizing), que contó con la participación de la directora de fotografía Bet Rourich, las productoras Agnes Johansen y Francesca Cima, el actor argentino Nahuel Pérez Biscayart y la actriz Rossy de Palma.

Entre sus muchas actividades programadas, #66SSIFF también quiere constituirse en un espacio de reflexión sobre la influencia de las nuevas tecnologías en el sector audiovisual, por lo cual ha creado la jornada “Zinemaldia & Technology”, en la cual se reunieron profesionales del cine y tecnólogos con la idea de enterarse de los avances y oportunidades que pueden encontrar en esta combinación de saberes.

Y la recomendación de la semana. Diez películas ganadoras del premio central de este festival, la Concha de Oro a mejor película:

  1. La caja de pandora, Yesim Ustaoglu. Turquía, 2008. La protagonista interpretó su personaje a la edad de 89 años, con una calidad interpretativa tal que le valió el premio a la mejor actriz. La directora Ustaoglu retrata a una familia que se ve obligada a reunirse y juntar sus esfuerzos para encontrar a su madre desaparecida, que padece de Alzheimer. Esta crisis desencadena una serie de hechos y descubrimientos, igual que una caja de sorpresas.
  2. Ciudad de vida y muerte, Lu Chuan. China, 2009. Filmada en blanco y negro y ganadora del premio a la mejor fotografía. La película, ambientada en 1937, es una historia intensa, feroz y deslumbrante acerca de la crueldad y el horror producidos durante la segunda guerra chino-japonesa.
  3. Neds (No Educados y Delincuentes), Peter Mullan. Reino Unido, 2010. Retrata los extremos por los que transcurre la existencia de un niño que, de acosado, educado y premiado académicamente, se convierte en un adolescente agresivo y consumidor de drogas, en su búsqueda por entender el sentido de su existencia en un ambiente degradado. Un gran análisis de las diferencias de clase y de las bandas juveniles de los barrios pobres.
  4. Los pasos dobles, Isaki Lacuesta. España, Suiza. 2011. Historia basada en el artista François Augiéras, un pintor y escritor francés que usó un búnker en el desierto para cubrirlo con pintura y dejarlo abandonado, con la idea de que la arena lo cubra y lo hunda para ser redescubierto en un futuro no tan lejano.
  5. En la casa, François Ozon. Francia, 2012. El talento de un estudiante de 16 años es descubierto por su profesor de literatura que, hastiado de la mediocridad de sus alumnos, lo entusiasma con la escritura. El joven, introvertido y algo extraño, logra involucrarse en la vida de una familia con la idea de escribir sobre ellos, pero las cosas se irán complicando. Cuenta con la participación de la maravillosa Kristin Scott Thomas.
  6. Pelo malo, Mariana Rondón. Venezuela, 2013. Junior es un niño de 9 años, hijo de una madre joven, viuda y desempleada con la cual viven, junto a su hermanito menor, en un enorme edificio multifamiliar de Caracas. Junior quiere tener el pelo lacio, para parecerse a un cantante que admira. El conflicto surge cuando su madre no logra reunir la paciencia que requiere para entender a su niño.
  7. Magical girl, Carlos Vermut. España, Francia, 2014. En una mezcla de suspenso, comedia y drama, Vermut muestra una complicada red de relaciones, manchadas por el conflicto y el chantaje, junto a la historia de un padre que intenta desesperadamente cumplir el último deseo de su hija de 12 años.
  8. Gorriones, Rúnar Rúnarsson. Islandia, 2015. Ari tiene 16 años y su apacible vida, mientras vivía con su protectora madre en la ciudad, entra en crisis cuando lo envían al campo para vivir con su padre, un individuo distante y alcohólico que no logra conectar con su hijo en esta nueva oportunidad que ambos tienen para reencontrarse.
  9. I am not Madame Bovary, Feng Xiaogang. China, 2016. Li Xuelian es una joven casada, que finge un divorcio para lograr privilegios ante el Estado. El tiro le sale por la culata cuando su esposo aprovecha la circunstancia para contraer nuevas nupcias, a partir de lo cual Li Xuelian comienza una interminable serie de intentos por lograr un resarcimiento.
  10. The Disaster Artist, James Franco. Estados Unidos, 2017. Basada en hechos reales, Franco dirige y protagoniza la historia de Tommy Wiseau, un extraño personaje que vivió en Hollywood y que produjo, protagonizó y dirigió la que se considera una de las peores películas de la historia.
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Bolivia entre 20 países elegidos para una gran producción documental: WOMAN

Yann-Arthus Bertrand, el realizador que busca conocer el alma humana

Y Arthus-Bertrand©Quentin JumeaucourtEste año se rodó en Bolivia un segmento de Woman, el nuevo documental de Yann-Arthus Bertrand que codirige con Anastasia Mikova. El trabajo de este cineasta es mundialmente reconocido tanto por el público como por la crítica, y la participación de Bolivia no es poca cosa. Será la primera vez que seamos parte de una de las producciones de Bertrand, reconocido por sus espectaculares imágenes aéreas y su compromiso con temas sociales y ambientales.

Desde 2017 el equipo de Hope Production recorre unos 20 países del globo, con la intención de entrevistar a unas 3.000 mujeres. Lo hará hasta 2019. Marion Gaborit y Emilie Aujé, periodista y camarógrafa de Hope Prod. llegaron a Bolivia desde París en marzo y durante varias semanas nos dedicamos a encontrar mujeres con historias auténticas e intensas para compartir.

De Guarayos a París

Marion, Emilie y yo como responsable de la investigación y producción local, logramos cerca de 30 entrevistas en varias regiones del occidente y el oriente del país, incluyendo la provincia Guarayos, desde donde conversé con Bertrand a través de una video llamada. “El papel que las mujeres ocupan en un país es uno de los indicadores que mejor revela su buen estado”, dijo entonces y explicó por qué decidió hacer este documental: “Woman es ante todo un reflejo del mundo de hoy. Me he dado cuenta que durante todos estos años no habíamos intentado saber qué significa ser una mujer en este mundo de hombres. Hoy es un tema de moda, pero no lo era tanto cuando empezamos, por eso decidimos hacer esta película. Desde que empecé, he estado trabajando con muchas mujeres (así debe ser) y he cambiado de opinión sobre mi madre y sobre mi esposa, por ejemplo. Pienso que si los hombres escuchamos todo lo que hemos hecho, podremos entender mejor a las mujeres”. Sigue leyendo

Ana y Clemencia

Su lealtad es innegociable. Siempre de trato generoso, son las caras más queridas de la Cinemateca Boliviana. De los 42 años de su creación, Ana Sotomayor y Clemencia Nina están ni más ni menos que 31. Sus primeros salarios eran de 60 bolivianos. Llegaron cuando la salita y el repositorio que alberga el patrimonio cinematográfico más importante del país estaba en su primera infancia. Con el tiempo ya conocían a su público. Era la época en que ibas con tu carnet de estudiante o de Amigo de la Cinemateca y pagabas Bs 1,50 por ver joyas del cine en una butaca añeja, como la esquina Indaburo y Pichincha. La Clemen te veía y en lugar de preguntar qué asiento querías, te entregaba tu taquilla favorita, sabiendo qué lugar te gustaba y preguntando qué tal fue tu día, con la franqueza de quien nada espera, con la claridad del aprecio mutuo. Sigue leyendo

Si el río suena…

Los seguidores del cine boliviano cruzamos los dedos cada vez que nos enteramos que una nueva película nacional va a ser estrenada. No es para menos. Con todo el esfuerzo que significa hacerla y la expectativa que se crea en un público ávido de verse en la pantalla grande, hay que admitir que han sido más las decepciones que las alegrías. Sin embargo, en los últimos años ha habido gratas sorpresas, sobre todo de nuevos realizadores, que reflejan nuestras historias con una mirada fresca, apelando a más ángulos de la ficción, con sentido del humor y exponiendo sus cuestionamientos con buen sentido estético y formal. En general, el guión y la dirección de actores siguen siendo nuestras mayores flaquezas a la hora de plantear un rodaje. Muchas buenas historias se diluyen en textos sin eje narrativo claramente sustentado y sin un trabajo incisivo en la dirección actoral. Sigue leyendo

Casera, ¿me das un verde?

Muy temprano, cuando las calles aún están vacías de prisa y estrés, María Velásquez ya está firme en su puesto de trabajo, en días laborales, fines de semana y feriados. Como muchas otras mujeres, trabaja desde niña; cuando tenía siete años ayudaba a su tía en su puesto del Mercado Lanza. María ha crecido en medio de esos aromas frescos. Ya adulta, decidió instalar su propio quiosco en el barrio de San Miguel. Comenzó con zumos de naranja.

“Había un señor que quería bajar su peso y me preguntó si tenía apio. ‘No’, le he dicho, y me ha respondido que él iba a traer. Volvió con su apio y su jengibre, yo le he puesto manzana y así hemos comenzado con el jugo verde”, ahora todos lo hacen, me cuenta. “Las señoras del gimnasio que veían el jugo, venían y me preguntaban qué le había dado al señor, ‘yo quiero igual’ me decían. Con el tiempo hemos hecho más variedades, como el rojo, con manzana, remolacha y zanahoria, y el azul, con naranja y arándano”.

María conversa poco y observa mucho. Reconoce a sus clientes desde lejos, “¿cuál vas a querer, mamita?”,   “acabá tu vaso, te voy a aumentar”, dice. Así se hace querer, simple y francamente, con esas manos hábiles y su mirada silenciosa que tanto dice.

MariaVelasquez web

Esta página también se publica en la revista Rascacielos.

Regalar deseos, la magia llega en Alasitas

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Diez años después del primer encuentro, volvieron a verse brevemente en La Paz. Como aquel otro día, en París, sería tan sólo por un momento. “Estaré aquí por unas semanas, nada más”, dijo él. “Está bien”, le respondió ella con el corazón arrebatado. Luego Alfredo, su Alfredo, partió hacia el otro lado del mar y ella lloró océanos de melancolía. Así debía ser, sus caminos iban en direcciones opuestas.

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El pintor del alma

Blog LaPlacafotoTonyMorrison

Alfredo La Placa.                                                        Foto: Tony Morrison.

“Rita, mi amiga está enamorada de tu marido”. Sonamos, pensé. Rita sonrió amablemente, me tomó de la mano y me llevó hasta Alfredo, uno de los pintores bolivianos más importantes del Siglo XX. Qué gran primera impresión he dejado. Admitámoslo, cuarentona groupie. Nota mental: ser y parecer son dos cosas que una debe saber manejar con la debida distancia.

Hacia el final, la lucidez y buen tono del maestro eran inversamente proporcionales a lo que la edad le hacía a su cuerpo, que lo debilitó hasta llevarse su último suspiro hace ya seis meses. Hoy me alegra que me hayan desenmascarado el día en que lo conocí. La vida es muy corta para guardarse algunas confesiones, especialmente las concernientes al amor. Encontrarme con sus obras me ha provocado siempre una sensación de tibio estremecimiento, algo eléctrico, como si el artista me mirase desnuda, no de telas, sino de piel y hubiese sabido, sin verme, que cuando pintaba ya me conocía, mientras yo sentía sus trazos en mis venas.

“Nunca fui de lamentos o arrepentimientos” me diría luego, “ahora quizá sí, porque es una época difícil…, pero antes, no”. No tocamos más el tema, pero ambos sabíamos que se refería al final y a esta vida tan llena para un tiempo tan corto. Deseé poder regalarle unos minutos extras para que cambie viejos rencores por abrazos frescos.

En noviembre de 2016 pude conversar brevemente con él. Nacido en Potosí en 1929, fue un gran viajero, convencido de que la libertad era la única manera de vivir, de corazón amable, coleccionista de todo tipo de objetos, metódico hasta el tuétano y de una memoria prodigiosa, recordaba detalles, incluso, de su primera infancia. Fue la última entrevista que el maestro concedió. Este texto es mi agradecimiento y celebración a la vida y obra del artista que supo plasmar en colores la intensidad del alma.

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