Fast food gourmet: un oxímoron posible

Resulta que comer significa tanto. Que cocinar es una dimensión de infinitas posibilidades.

IMG_8234Quienes gustan de probar nuevos sabores y se consideran perfectos invitados, porque agradecen todo lo que les invitan y lo aprecian en cada bocado, no siempre se percatan que quien cocina puede pasar por inenarrables procesos de creación.

Cuando comenzó el proyecto de Gustu con las escuelas Manq’a, el trabajo de construcción de una red de pequeños productores locales y toda esa fantástica y deliciosa revolución gastronómica que ya está transformando tantas cosas en el país, también diseñaron un nuevo concepto, que ahora está en funcionamiento. Sigue leyendo

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Esta larga noche bien corta está

Larga noche de museos. Ya van 12 años y como siempre, hubo de todo y más, desde alguien que pensó que ser parte de esa velada era ir a comer pizza y luego a escuchar música en vivo a un café cerca de casa, hasta esas familias que, pertrechadas de abrigos y bufandas, salieron todos, incluidos bebés en carritos y abuelas con bastón a recorrer las calles paceñas, con una alegría que da gusto.

Leí que fueron 182 espacios los que programaron actividades para la noche del 19 de mayo en varias zonas de la ciudad, además de Viacha y El Alto. Solamente en Sopocachi eran 34 (¡34!). Se difundió información de varios circuitos zonales para que la gente pudiera organizar su salida. La Paz Bus ofreció una ruta especial a precio reducido. Mi Teleférico bajó sus tarifas, instaló exposiciones en varias estaciones e inauguró el Museo Putu Putu, ahora dispuesto, indefinidamente, a lo largo de toda la línea blanca. Hubo, incluso, veredas con códigos QR impresos en el piso, que te guiaban al espacio cultural más cercano. Sigue leyendo

Servicio al cliente, manejo de crisis y un ingrediente secreto

dsc_1991Aterrizas en Bogotá (o en cualquier ciudad) con tres horas de retraso, ya has pasado por dos o más aviones. Sales apresuradamente a buscar el área de conexiones internacionales, una pantalla al paso dice que tu vuelo está cerrado. Ruegas porque sea un error, pero no hay nadie a la vista a quién preguntar. Se te acercan otros pasajeros con tu misma expresión de espanto y juntos buscan ayuda. Logran contactarse con una funcionaria que está apoyando a otro vuelo, es decir que no hay alguien designado para orientar a los pasajeros cuyo vuelo llegó 180 minutos más tarde de lo debido.

Gracias a esa persona, llegan a Migración, hacen la fila, declaran que deben quedarse “por pérdida de conexión”, cuando en realidad quieren gritar que el avión se atrasó y nadie les explicó el motivo. Van a buscar su equipaje, no sale. Alguien de buena voluntad (no es un funcionario, sino un viajero piadoso), les dice que las maletas no saldrán a las cintas y que deben ir a una oficina para gestionar alojamiento pues solamente tienen la posibilidad de seguir viaje dentro de 24 horas. Ahí están dos personas para atender a unos 50 pasajeros que a esas alturas ya están bastante alterados.

Ninguno de los dos funcionarios hace contacto visual con nadie, las paredes están vacías, ni avisos, pantallas o afiches con rostros sonrientes promocionando las bondades de la aerolínea se ven en esta habitación, ni un solo logotipo se exhibe aquí. Tampoco hay un orden para hacer fila, la gente se abarrota en los mesones, reclamando atención. Tardan más de una hora en dar respuesta a la angustia de cada persona, sin pedir disculpas, sin aceptar que los pasajeros presenten un reclamo formal (sólo por el sitio web o al día siguiente en otra oficina, dicen).

Luego de mucho insistir te dicen que el equipaje llegará en una hora y debes esperar ahí, porque si sales, no podrás ingresar de nuevo al recinto ¿el motivo? no lo dicen. No hay sillas e ingenuamente preguntas dónde vas a esperar. “Ahí mismo, donde está”, responden sin interés y sin mirarte, obvio. Sigue leyendo

“Con la tecnología, las microfinancieras chicas pueden crecer mucho más rápido”

Para que las comunidades crezcan y los países sean más relevantes se necesita que una buena parte de la población tenga acceso a servicios financieros. Y esto se puede facilitar mediante la tecnología. “Limitarse a una economía en efectivo, sin acceso a crédito ni ahorro, limita lo que puedas hacer como persona, como empresa y como país”, sostuvo el experto en Finanzas y Tecnología (FinTech), Jorge Ruiz.

Ruiz participó en el Foromic 2016, realizado en Jamaica, justamente como especialista en FinTech, a la que considera una nueva industria. “Consiste en dar servicios financieros más eficientes que los del sistema financiero tradicional mediante tecnología, con soluciones amigables, a más personas, incluyendo las de escasos recursos. Son soluciones de servicios financieros basadas en tecnología”, explicó.

Ruiz emigró de Bolivia por razones de trabajo hace casi dos décadas. Ahora reside en Miami. Con un título en Finanzas, inició su carrera en La Paz como oficial de crédito y como emprendedor luego. Fundó y fue cofundador de dos agencias de bolsa y una empresa de desarrollo de software. Recientemente dejó su puesto como responsable global de aceleración digital de Citi, donde trabajó por 18 años. Allí tuvo a su cargo el posicionamiento del banco como líder en la industria FinTech.

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La tecnología favorece la inclusión financiera

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Las microfinanzas han evolucionado tanto que ahora no se puede hablar sólo de ese concepto: hoy se trata de pensar y actuar por algo mayor: la inclusión financiera. Ésa fue la idea central de la intervención del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, en la inauguración de la 19 Versión del Foro Iberoamericano de Microfinanzas (Foromic).

El encuentro se realizó a fines de octubre en Montego Bay, Jamaica. La inauguración también contó con la participación del Primer Ministro de Jamaica, Andrew Holness. En el Foro participaron más de 1.000 expertos  de 43 países, en diversas áreas financieras y de desarrollo.

Los paneles de la 19 Versión giraron en torno al tema “Generación de oportunidades a través de la inclusión financiera”. Otros tópicos claves de las discusiones técnicas fueron: banca ética, economías circulares, financiamiento climático y tecnología para la agricultura. Sigue leyendo

Ser eficiente no es difícil, ni caro

cropped-dsc_0137_4.jpgLlegamos a Jamaica. Pese al cansancio, de haber salido de casa hace casi 24 horas, con tres despegues, tres aterrizajes y tres cambios de avión, la expectativa por conocer esta isla caribeña, tan rodeada de encanto, alegra. Estar, finalmente, en tu destino, es también motivo de regocijo, pues ya te preparas mentalmente para tomar un baño, ponerte ropa fresca, comer algo caliente o finalmente, tan sólo poder caminar al aire libre, fuera de esos espacios cerrados e impersonales como son los aviones y los aeropuertos.

Aunque vayas por motivos de trabajo, estar en Montego Bay es un motivo adicional de satisfacción, pues se trata de una de las localidades de turismo más famosas de la región. Cuando dices que vas a Jamaica, los demás abren los ojos y suspiran. ¡Que envidia, disfruta mucho!, dicen. El nombre de Jamaica está acompañado de un aura de paisajes exóticos, playas paradisíacas, música reggae, alegría y desenfado, con la imagen de Bob Marley y hojas de cannabis al fondo. Esos son los preconceptos mentales que la mayoría de las personas tenemos cuando pensamos en Jamaica sin haberla conocido.

dsc_0154_5Una de las primeras imágenes que llaman la atención cuando ya estás fuera del aeropuerto, por ejemplo, es abrir la puerta del taxi y descubrir que ahí está el asiento del conductor, en el lado derecho. Sorprende, aunque no debería, pues Jamaica es parte de la Mancomunidad de Naciones, una agrupación de países cuya historia está ligada al Reino Unido.  En esta isla se puede encontrar mucho de herencia británica, tanto en las normas de tránsito, como en la comida y a momentos, incluso, el acento.

Pero volvamos al aeropuerto, que es el espacio en el cual un país recibe a sus visitantes. El punto que crea la primera impresión. Sigue leyendo