El pilar silencioso

El pilar silencioso

Estamos concluyendo el que será uno (más) de nuestros años inolvidables. Un periodo marcado por la incertidumbre, ya normalizada, pero que en este tiempo se profundizó y amplió, dañando la salud mental, las relaciones personales, de trabajo y, en general, la convivencia entre pares.

Dicen que es el año con una de las peores coyunturas económicas de las últimas décadas, por la falta de divisas y la devaluación paralela que han afectado el consumo; el déficit comercial, con la caída del gas y un mercado laboral altamente precarizado, son algunas de las cuestiones que como sociedad estamos enfrentando. Por otra parte, el cambio de gobierno se ha percibido como un cambio de era; es que 20 años son demasiado.

Hoy, por muy difícil que sea, estamos ante un nuevo momento, lleno de posibilidades, aunque los retos de quienes gobiernan son muchos y difíciles: controlar la inflación, el tipo de cambio, sostener la gobernabilidad, diversificar la economía, impulsar la reforma de la justicia, luchar contra la corrupción institucionalizada. Además, y no menos importante, está el desafío de recomponer el tejido social, trabajar para reducir la polarización y los odios.

Con este panorama, pregunto: ¿qué sector es el que nunca ha bloqueado las calles? ¿qué sector jamás ha hecho una huelga en el reino de las huelgas? ¿qué sector trabaja cada día, sin victimizarse, en uno de los países más pobres de la región?

El sector artístico y cultural, señoras y señores.

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Ceremonia: un rito de gratitud

En octubre el cine boliviano tuvo un nuevo estreno, el director Rodrigo Bellott presentó Ceremonia, un cortometraje de 28 minutos rodado en Samaipata; la proyección inicial se realizó en el lugar de la filmación, al aire libre, en retribución a la comunidad que hizo posible la película, días antes de su estreno en la Cinemateca Boliviana.

En sus presentaciones, el director ha destacado algo que en esta columna se ha mencionado reiteradamente: hacer cine no es solo crear una obra artística, sino también generar sinergias, dinamizar la economía local y crear empleos. En Samaipata, por ejemplo, el rodaje unió por primera vez a las dos asociaciones de transportistas del municipio, articuló un equipo de estudiantes de la Universidad Franz Tamayo y atrajo la colaboración de artistas internacionales.

Más que un estreno cinematográfico, Ceremonia demuestra el poder transformador del arte en múltiples dimensiones; integrar una película como parte de la formación académica y crear un mensaje de sensibilización sobre la naturaleza y el desarrollo son algunos ejemplos.

El cortometraje cuenta la historia de dos personajes, interpretados por Quim del Río y el español Iván Sánchez. Ambos coinciden en Samaipata y el encuentro desencadena una inesperada transformación personal para cada uno. La participación del actor Quim del Río, coprotagonista del filme, es otra prueba de la creciente profesionalización del cine boliviano. Comenzó su carrera en el teatro con la obra Tú Me Manques, colaborando también con Rodrigo. Su primer largometraje fue la adaptación cinematográfica de dicha obra (2019); ha participado en «98 Segundos Sin Sombra» (2021) de Juan Pablo Richter y ha trabajado en producciones en Estados Unidos, como Alias’s Birth (2021) del director Sam Abbas, y Te llevo conmigo (2020) de Heidi Ewig, una coproducción estadounidense-mexicana.

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