Fernando Arze Echalar: “La creación constante es una necesidad”

¿De qué manera encuentras tu lugar en el mundo? A veces es de una forma suave; sin dudar, solo caminas y haces. Otras, deteniéndose en alguna parte del camino, mirar alrededor y darse cuenta de que nada de eso tiene sentido para ti, aunque parezca lo indicado. Esos son los momentos en que, con la claridad suficiente y si te das la oportunidad de escucharte a ti mismo, puedes lograr la lucidez espiritual para dar un giro a tu vida. Tomar esa decisión que jamás habías siquiera supuesto. Hacer ese cambio determina la diferencia entre lo que vives y lo que en realidad quieres vivir.

La primera vez que supe de Fernando fue en 2012, diez años ya, en el Teatro Municipal de La Paz, dirigiendo la obra “Arte” (Yasmina Reza), que sorprendió con una refrescante propuesta, una comedia moderna, algo diferente a lo que solíamos ver en nuestros escenarios. El elenco estaba compuesto por tres de nuestros mejores artistas, Luigi Antezana, Cristian Mercado y Gory Patiño.

“Arte” fue una especie de detonante para todo lo que sucedió después. Surgieron nuevas ideas y propuestas, que lo animaron a dejar Brasil y trasladarse de vuelta a su tierra natal, donde ha estado haciendo mucho teatro y mucho cine. Su oficio ha sido siempre la brújula con que ha definido los cambios en su vida. “Agradezco la cantidad de trabajo que he podido hacer en Bolivia. Lo lindo aquí es que se puede hacer de todo, de cierta forma es más fácil hacer cosas aquí, que en otros países”.

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Encomio a la emoción y al arte

En su nueva serie “Atlas del corazón” (HBO Max), Brené Brown habla del tema de las relaciones y cómo cultivar conexiones significativas, no solamente con los demás, sino con nosotros mismos. Brown aborda temas como la valentía, la vulnerabilidad y la vergüenza en un tono auténtico y honesto; hay que escucharla, pues se enfoca en aspectos que no se suele enseñar, ni en la escuela ni en el hogar.

Mi padre, que fue muy conservador, pero de alma noble, tuvo la hidalguía de decirme en cierto tiempo que estaba consciente de sus errores y que hizo lo que buenamente pudo, pues para su generación la crianza implicaba tan solo cubrir las necesidades básicas de la prole, como alimento, techo y educación. “Jamás escuchamos términos como la estabilidad emocional y ese tipo de cosas”.

Y es que, a pesar de los avances en la neurociencia, la psicología y demás, generalmente nos cuesta tratar de forma franca y directa la cuestión de los sentimientos y de las emociones. Expresamos enojo, alegría, tristeza, asombro, pero en realidad poco hablamos de eso, salvo que sea en algún tipo de terapia, lo que no está al alcance de todos.

“El mayor error al pensar en quiénes somos es creer que somos seres pensantes, personas cognitivas, que en ocasiones tropezamos con la emoción, la apartamos de nuestro camino y volvemos a nuestro ser pensante. Somos, por encima de todo, seres emocionales que, en ocasiones, piensan”, afirma Brené Brown.

Quizás por eso ha surgido el arte y el mundo tiene artistas, esos seres algo distintos al resto que se empecinan y crean porque les nace de las tripas, se escuchan a sí mismos y a sus emociones; su obra es el espacio en que las personas nos reconocemos y nos reencontramos. La producción artística logra aglutinar a los grupos más heterogéneos y actúa como un bálsamo, un pegamento social.

Esto viene a cuento de que en septiembre sucedió algo inusual para nuestro contexto. Tuvimos la suerte de ver, en un solo mes, tres películas bolivianas que además, son de primera.

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