Superar tiempos difíciles requiere de fortaleza, estoicismo y templanza, por supuesto. Sin embargo, estas habilidades son insuficientes en relación a las verdaderamente esenciales, como son la generosidad y la solidaridad. Desde las lecturas religiosas, hasta los textos de autoayuda y de liderazgo empresarial mencionan la importancia de hacer esa “milla extra”, nombrada así porque se trata de hacer un esfuerzo adicional, mayor al que normalmente aceptamos. Salir del famoso “espacio de confort” y sacudirse para crear una forma de actuar simple, pero a la vez difícil, como intentar ser una mejor persona, es lo que implica la milla extra.

Esta semana te invitamos a ver historias (disponibles en Netflix) que tienen algo en común, todas cuentan -de bellas maneras- algo que puede inspirarnos a ser mejores seres humanos.

Yo, Daniel Blake. Ken Loach, Reino Unido, 2016. Daniel Blake es un carpintero que ha tenido que dejar de trabajar debido a problemas cardiacos. La pensión que recibe es insuficiente y se ve obligado a pedir ayuda en la asistencia social. Por si fuera poco, se hace cargo de una familia que llega al vecindario. Daniel es fuerte de espíritu, hábil para arreglar cosas, solidario y disciplinado, pero todo eso parece ser muy poco cuando tiene que enfrentarse a una burocracia sin corazón.

Hasta el último hombre. Mel Gibson, EEUU, 2016. Basada en una historia real, cuenta cómo Desmond, un joven médico, es reclutado para ir a pelear en el Pacífico, durante la II Guerra Mundial. Contra todos los obstáculos, se mantuvo firme en su decisión de no matar a nadie. Este médico fue el primer objetor de conciencia de los Estados Unidos que recibió la Medalla de Honor del Congreso. Una gran historia, para aprender que el amor al prójimo se puede practicar incluso en una sangrienta batalla.

The breadwinner. Nora Twomey, Irlanda, 2017. Se basa en la exitosa novela de Deborah Ellis, El Pan de la Guerra y es una película animada que debe ser vista tanto por jóvenes como por adultos. Narra la historia de Pavana, una niña afgana que decide disfrazarse de hombre para poder cuidar a su madre y sus hermanos, luego de que su padre fuera injustamente arrestado.

Mala hierba. Kheiron, Francia, 2018. “No hay malas hierbas ni hombres malos, tan sólo hay malos cultivadores”, es la frase de Víctor Hugo con la que comienza esta encantadora película que cuenta historias difíciles, sin perder el sentido del humor. Bonus: actúa la maravillosa Catherine Deneuve.

3 el niño que domo el vientoEl niño que domó el viento. Chiwetel Ejiofor, Reino Unido, 2019. Debut en la dirección para el actor de ’12 años de esclavitud’, ‘Amistad’, ‘Realmente amor’, entre otros títulos, quien se inspiró en la historia verdadera de William Kamkwamba, un niño de Malaui, que sin haber usado nunca una computadora o haber conocido Internet, investiga y aprende a hacer un objeto que salvó la vida de su familia y de su comunidad. Quienes quieran conocer al verdadero protagonista, pueden ver su conmovedor testimonio en YouTube.

4 klausKlaus. Sergio Pablos, España, 2019. Nominada al Oscar y ganadora del BAFTA a mejor película animada, es un muy ameno cuento en el cual el egoísmo, la soledad y el confinamiento (¿suena familiar?) configuran el escenario perfecto para que Jesper, un joven millonario y pésimo estudiante, termine en el polo norte, con una misión casi imposible.

5 atlantiqueAtlantique. Mati Diop, Senegal, 2019. Ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes. Una notable realización que, mientras habla de migración, pobreza e injusticia, cuenta una inmensa historia de amor, entre Ada, una joven de 17 años y Souleimaine, albañil de un hiperlujoso rascacielos, en Dakar. De fondo, el Atlántico, hace de testigo infinito.