Jugar a la gallinita ciega

Quienes gozamos de buena visión, probablemente hemos sentido lo que es no ver sólo cuando hacemos de gallinita ciega, ese juego infantil en el que buscamos a nuestros compañeros guiándonos únicamente por los sonidos y caminando a tientas. Fuera de eso, dudo que nos molestemos en investigar más allá. Es muy fácil dar las cosas por hechas. Ver una película, por ejemplo, es algo que no implica más esfuerzo que sentarse frente a una pantalla, mirar y escuchar. Lo difícil es ponerse en el lugar de aquellos que no tienen todos los sentidos y pensar qué podrían necesitar para disfrutar del cine. ¿Será que tienen que hacer un esfuerzo adicional? No. La respuesta correcta es que nosotros, los que tenemos la ventaja de gozar de todos los sentidos, debemos practicar aquello llamado empatía y crear formas de inclusión para las diferencias funcionales. Eso es no solamente lo correcto; es una manera de aprender a ser mejores seres humanos. Sigue leyendo

Anuncios